Dinero, un instrumento de buena voluntad

Por Blanca Lopez
Dinero, un instrumento de buena voluntad

NUEVOS PENSAMIENTOS SOBRE EL DINERO

El dinero, pensado como algo material, es decir, como medio de pago, se convierte en deuda desde el momento en que se pone en movimiento. Algo se «debe»: un producto, un servicio, un crédito, un interés, un préstamo, una inversión, un favor… dinero y deuda desde esta perspectiva representan la conciencia de separación.

Este dinero promueve relaciones condicionales entre las personas y las organizaciones; te doy si me das algo a cambio. Perpetúa el gran huracán de deuda que tiene atrapada a nuestra sociedad.

Es un dinero asociado a energías de baja vibración, donde el deseo individual, el miedo y la necesidad (de ser amados y valorados, de supervivencia, de satisfacción y orgullo personal…) activan pensamientos tales como «no tengo dinero», «necesito dinero para vivir», «si no me pagas no te doy mi producto», «no me pagas lo suficiente» (no me amas lo suficiente). Pensamientos que hacen que el dinero se cristalice, es decir, se «congele» (como la ropa o todos esos objetos que acumulamos) o se convierta en «deuda».

Trascender la materialidad del dinero es una de las grandes necesidades que la sociedad ha tenido y tiene desde tiempos inmemorables. La cristalización del dinero se ha producido a lo largo de los siglos. Por ello cientos de miles de millones están hoy «dormidos», bloqueados, escondidos… alejados del amor.

Abrir una nueva puerta para hablar de dinero no es algo sencillo. Hay que pasar por el proceso individual de entender qué tipo de relación (consciente e inconsciente) tiene cada uno con él, qué se oculta en nuestra memoria celular, en el legado genético y cultural… Prueba a escribir en un papel tus pensamientos sobre el dinero. Observa qué emociones afloran... sustituye la palabra dinero o pago por la palabra amor por ejemplo...

A medida que se avanza en ese proceso los miedos se descongelan y los bloqueos se disuelven. Se presenta la nueva visión y el nuevo pensamiento: el dinero es una gran fuerza de luz, una inteligencia creadora que se orienta al bien común.

Es un proceso lento. O lo afrontamos con valentía o dejamos que el tsunami de deuda que condiciona a países, grandes corporaciones, pequeñas empresas y personas... nos engulla. Tú eliges. Cuantas más manos aprendamos a dar sin esperar nada a cambio más rápido cambiaremos el rumbo. Es el camino.

HAY DINERO PARA TODOS, HAY AMOR PARA TODOS.

Artículo publicado en BUBBLES Vol.1. (Descarga la revista aquí)

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