¿En qué fracasan las estrategias de inversión en edificios históricos?

Por Blanca Lopez
¿En qué fracasan las estrategias de inversión en edificios históricos?

Los edificios que forman parte del patrimonio tangible,  son un bien al servicio de una comunidad, protegidos por su valor histórico, artístico, cultural o científico y por la función de carácter social que ejercen. Para acceder a este mercado de inversión internacional debes tener en cuenta que transciende el tradicional sector inmobiliario y que es imprescindible que tus estrategias de inversión no releguen a un segundo plano el valor cultural de los edificios históricos, pues con independencia de su titularidad jurídica, están sujetos a regulaciones y restricciones y a una tutela administrativa y penal acorde con su categoría legal. Para ello, es necesario dejarse asesorar por expertos que ayuden a conocer el valor cultural de los inmuebles históricos y a planificar las estrategias de inversión más efectivas de cara a la correcta gestión de su conservación y de su potencial económico, social y didáctico.

Los edificios históricos, ya se trate de monasterios, castillos, palacios, templos, activos industriales singulares, etc. son bienes que forman parte de una riqueza colectiva, elementos de identidad cultural y parte de la herencia conjunta de un pueblo que suponen el principal testigo de la contribución de los hombres a la cultura universal y de su capacidad creativa a lo largo de los siglos. Por este motivo, se han establecido diversas medidas para asegurar la defensa y conservación de los inmuebles históricos, en forma de recomendaciones y convenciones que los distintos estados incorporan y adaptan a sus legislaciones internas.

"si te estás planteando la compra o la gestión de edificios históricos cometerías un grave error aplicando un análisis puramente económico y empresarial" 

Estos edificios singulares están activando un esperanzador mercado de inversión internacional, en busca de un nuevo de uso que les permita sobrevivir.  Entre otros, vemos cómo se transforman en  hoteles de lujo, sedes empresariales, museos, etc., pero intentando mantener su identidad histórica. Un mercado en el que se toman decisiones de inversión poco acertadas que relegan, consciente o inconscientemente, el legado histórico-artístico, aunque se conserve su fachada.  En este contexto debes saber que los bienes históricos son complejos y trascienden al propio autor y a su propietario, por lo que, si te estás planteando la compra o la gestión de edificios históricos cometerías un grave error aplicando un análisis parcial centrado en criterios puramente económicos y empresariales. Un error que afectará de manera irremediable a la rentabilidad de tu proyecto y te enfrentará, en el mejor de los casos, a sustanciales incrementos de los costes de rehabilitación o complicaciones en los procesos de obtención de permisos y licencias. 

A la hora de elaborar estrategias de inversión efectivas para edificios históricos,  lo más importante es mantener en un primer plano el valor cultural por el que se regula la conservación del inmueble, es decir, el valor que reconoce el legislador, cuya misión  se centra en definir los niveles de protección jurídica y determinar el conjunto de medidas encaminadas a desarrollar una gestión eficaz de un patrimonio irreemplazable. Tus estrategias de inversión deben activar una visión holística e integral y centrarse en una gestión que estimule la conservación, integración y sostenibilidad de estos activos culturales. Se un inversor inteligente y socialmente responsable, solo así obtendrás mucho más que los beneficios económicos que esperas y estarás a la altura del valor cultural y social de tu patrimonio. 

Foto de portada: Two lawyers conversing. Honoré DamunierThe Morgan Library & Museum 

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