Inteligencia cultural: una presencia necesaria en los Consejos de Administración

Por LBM Insights
Inteligencia cultural, una presencia necesaria en los Consejos de Adminsitración

A MEDIDA QUE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL ASUME PUESTOS DE TRABAJO Y LA GLOBALIZACIÓN «ESTANDARIZA» PRODUCTOS, SERVICIOS Y CIUDADES, EL CAPITAL CULTURAL SE CONVIERTE EN UN PILAR CLAVE PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE, LA INNOVACIÓN Y EL CRECIMIENTO RESPONSABLE.  UNA GRAN OPORTUNIDAD PARA EL GOBIERNO CORPORATIVO DE AQUELLAS EMPRESAS ABIERTAS A UNA NUEVA FORMA DE MIRAR Y GESTIONAR. 

Mayo 2017.- Si te sientas a la mesa de algún Consejo de Administración o Dirección te proponemos un sencillo ejercicio. Entra en la página web de tu empresa y accede a ese discreto rincón (si es que existe) en el que se describe la misión/visión de la compañía:

  • ¿Te suena vacía y sin contenido?
  • ¿Podrías poner el nombre de algún competidor o cualquiera de otro sector y seguiría siendo válida?
  • ¿Crees que es mejorable la coherencia entre lo que se dice, lo que se hace y lo que se vende?

Si tu respuesta es NO a las tres preguntas, felicidades, puedes seguir con lo que estabas haciendo. De lo contrario, te invitamos a seguir leyendo. 

Nuestra sociedad crece a pasos agigantados en un planeta con capacidad finita, por lo que la sostenibilidad ha dejado de ser un criterio optativo de unos pocos para convertirse en una prioridad urgente de todos. De hecho es el fin último sobre el se sustenta la nueva agenda de desarrollo elaborada por Naciones Unidas tras el 2015 e implica una transformación de raíz de nuestra sociedad. Una transformación más profunda incluso que la propia derivada de la disrupción digital porque supone un cambio de valores y de mentalidad, en definitiva un cambio de cultura. 

Contamos por tanto con una hoja de ruta para los próximos 15 años que invita a los países, organizaciones, empresas y ciudadanos a integrar en sus estrategias y actuaciones los 17 objetivos que se han marcado con la misión de erradicar la pobreza, preservar el planeta y garantizar la prosperidad para todos.

Este fue precisamente el punto de partida con el que Taleb Rifai, Secretario General de la OMT inauguró la Mesa Redonda sobre Turismo urbano sostenible a la que tuvimos el placer de asistir el pasado día 10 de mayo en Madrid en el maco de la sesión nº 105 del Consejo Ejecutivo de la Organización y con motivo del Año Internacional del Turismo Sostenible.  Remitiéndose al concepto generalmente aceptado de sostenibilidad publicado por primera vez en el Informe Brundtland de 1987 en el que se define desarrollo sostenible como aquél que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones, el Sr. Rifaf recordó el modelo tradicional de los tres pilares básicos sobre los que se asienta: inclusión social, crecimiento económico y equilibrio del medioambiente.

Sin embargo desde el inicio del nuevo milenio, este paradigma resulta insuficiente a la hora de abordar la enorme complejidad de la sociedad actual, en la que el dialogo intercultural se suma ya a los grandes retos de la humanidad.  Son muchas las voces, entre ellas la Unesco, el World Summit on Sustainable Development, multiples científicos e investigadores y nosotros mismos lo que reclamamos la inclusión de la Cultura como factor esencial para alcanzar un nuevo desarrollo cualitativo y equilibrado.Un pilar fundamental que aporta creatividad, conocimiento, diversidad y belleza, valores clave para la paz y el progreso con el potencial de promover el crecimiento personal y la libertad de cada individuo.

La cultura, el cuarto pilar del desarrollo sostenible

Incorporar la dimensión cultural en el desarrollo sostenible implica necesariamente trabajar en dos aspectos fundamentales:

  1. La configuración de un sector cultural en sí mismo desde una perspectiva holística y multidimensional, que integre entre otros, el patrimonio cultural, las industrias creativas e industrias culturales, el turismo, el arte, la artesanía y las humanidades. Un sector al servicio de toda la sociedad.

  2. Incorporar el valor de la cultura no sólo en las políticas públicas sino más importante, en las estrategias corporativas empresariales. No hablamos de la cultura «de» empresa, sino de la cultura «en» la empresa. Una disrupción cultural motivada por una actualización de misión, visión y valores que añada esa dimensión cualitativa e innovadora en todas las áreas de las compañías, desde el propio diseño de productos y servicios , la relación con inversores, clientes y empleados y por supuesto las políticas de marketing y comunicación. 

Un paso adelante con respecto a las actuaciones que hasta la fecha realizan las empresas en relación con la filantropía y la responsabilidad social corporativa, en ocasiones utilizada esta última más como una herramienta de imagen externa que como base de una serie de  principios reales de funcionamiento empresarial.  En un mundo limitado no se trata sólo de crecer más sino de crecer mejor.  Algo que se observa mucho en el entorno de las startups, por lo general enfocadas en un crecimiento rápido y exponencial que normalmente terminan con una vida y aportación efímera a la sociedad.

El pilar cultural es clave porque conecta y da sentido a las otras dimensiones del desarrollo sostenible y es compatible con todos ellos.  Afecta entre otros al planeamiento de las ciudades, a la dinamización del zonas rurales, al futuro de la industria de la moda, a la reputación del sistema bancario, a la calidad del turismo cultural y por supuesto a toda la congifuración de la nueva sociedad digital. Y para las empresas supone un beneficio diferencial en estos momentos en los que el legado corporativo está en juego y las grandes cifras de la innovación tecnológica se reparten entre un selecto grupo de grandes compañías. Recientes publicaciones del Banco Mundial se remiten por ejemplo a la estrecha relación entre patrimonio cultural y turismo sostenible como punto de partida para la creación de un futuro urbano centrado en las personas, la identidad y la cultura, esta última considerada componente esencial para garantizar habitabilidad, inclusión, seguridad y la resiliencia. 

En el modelo tradicional de los tres pilares de la sostenibilidad el social busca adoptar medidas para potenciar la inclusión social y mejorar la vida de las personas, el medioambiental persigue la conservación de los recursos naturales del planeta y el económico defiende la existencia de oportunidades de crecimiento en un sistema estable y justo .

 ¿Cuál es el fin por tanto de este 4º pilar de la sostenibilidad? 

Podemos nombrar varios objetivos: 

  • Conocer, preservar y respetar la identidad de cada individuo para fomentar una vida en comunidad diversa, abierta y enriquecedora
  • Proteger  e integrar el patrimonio cultural como reflejo principal de la interacción y desarrollo de la humanidad y base de un futuro cualitativamente evolucionado
  • Potenciar el conocimiento y  la educación en arte y cultura como vía para el crecimiento personal, profesional y la mejora del dialogo y convivencia entre culturas
  • Fomentar la creatividad, la empatía, la sensibilidiad, la capacidad de adpatación y el pensamiento crítico como herramientas para gestionar las necesidades de la sociedad actual y los retos de futuro   
  • Conservar e impulsar los recursos y conocimientos artesanales  para potenciar una innovación diferenciada y de calidad

Esta es la perspectiva que el gobierno corporativo y los consejos de adminsitración de las empresas deberían invitar a su mesa de decisiones, por supuesto sólo si se está dispuesto a cuestionarse la forma en que se han hecho las cosas hasta ahora. Una visión de futuro que debe acompañar de manera incuestionable al imparable avance digital.  La inteligencia artificial y la tecnología sin duda mejoran nuestra calidad de vida y nos venden tiempo libre, pero es la cultura la que de verdad nos aporta la diferenciación y hace más libres. 

Foto de cabecera: Galileo en la Universidad de Padua demostrando las nuevas teorías astronómicas. Félix Parra, 1873. 

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